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¿Por qué estoy aquí?...

En la ciudad de Los Mochis, ubicada en Sinaloa, existe un grupo llamado "Club de Amigos", quienes cada año crean un libro relatando lo mas relevante de sus reuniones, en el libro del año 2002, cuando este club cumplió 25 años, aparece una historia de mi padre, la cual me conto en el último viaje que hice con el, dejandome demasiado impresionada. En el libro aparece así:

La cena del 18 de abril le toco ofrecerla a nuestro amigo el Dr. Carlos Rodríguez Buelna, quien, como corolario de la misma, propuso hacer el relato de una experiencia que tuvo en su juventud relacionada con un viaje al oriente y, que le parecía pudiera ser de algún interés para los amigos presentes.

Después de obtener la anuencia de los integrantes del club para la exposición de referencia, el Dr. Rodiguez Buelna procedió a relatar más o menos lo siguiente:

“Estos hechos se remontan al año 1958, cuando yo acababa de terminar mis estudios de medicina en el instituto politécnico nacional”.

“Debo señalar el antecedente, que durante mis años de estudiante tuve inquietudes de tipo político, mismas que me permitieron ser dirigente estudiantil, llegando a ocupar la Presidencia de la Federación Nacional de Estudiantes Técnicos, que era el organismo que agrupaba a los estudiantes del Instituto Politécnico Nacional”.

“Del 1º al 10 de octubre de ese año se organizo el VI congreso de la Unión Internacional de Estudiantes a realizarse en Pekín, China para el cual fui nombrado como delegado, representando a los estudiantes mexicanos”

“Obvio es decir; recuerda el Dr. Rodríguez Buelna que aquella distinción me tenía muy satisfecho”. “A finales de agosto de ese año yo presentaba mi último examen de la carrera y, el 2 de septiembre yo iniciaba aquella aventura, que se me antojaba fantástica y que para esos años en efecto, así lo era”.

“Viaje en la compañía de KLM; de México a Ámsterdam, haciendo escala en San Antonio, Montreal y Dublín; dos días después viaje hacia Praga, en donde estaba la sede de la mencionada Unión Internacional de Estudiantes, haciendo una escala en Frankfort”.

“Conforme llegaban los delegados de América, de África del Oriente Medio y Europa, éramos alojados en una gran estancia estudiantil que funcionaba en Praga y en donde fui conociendo jóvenes estudiantes de los más diversos lugares del mundo, lo cual constituyo, una de las más gratas experiencias del viaje”.

“Fue así como conocí a un joven guatemalteco; algunos años mayor que yo, que tenía dos años radicando en Praga y que trabajaba como secretario de la UIE y quien fue asignado para fungir como guía o acompañante de los delegados latino americanos, que éramos mas de veinte, Ricardo Ramírez se llamaba y con el cual establecí una gran relación dadas las afinidades entre nuestros países y debido también a que el conocía muy bien a México, país por el cual profesaba una gran simpatía”.

“Hombre de gran cultura, este Ricardo Ramírez”, sigue recordando Rodríguez Buelna, “pues aparte que hablaba cinco idiomas, y esto nos permitía comunicarnos prácticamente con todos los delegados, el hombre tenía un gran don de gentes y un gran manejo de las relaciones humanas”.

“Después de quince días de estancia en Praga, empezamos a salir rumbo a Pekín, vía Moscú. Una travesía muy larga, no recuerdo las distancias, pero eran varios miles de kilómetros los que había que recorrer”

El 1º de octubre inicio el congreso, fecha en la cual se celebra el aniversario de la Revolución China; asistimos a una serie de eventos relativos a la conmemoración del noveno aniversario de la Revolución China, entre los que destacaron un gran desfile en la Plaza de Tiannamen y en la noche una recepción de Palacio de Gobierno en donde pudimos conocer y saludar personalmente al líder de la Revolución Socialista, Mao Tse Tung.

“Después de la celebración del congreso, todos los delegados hicimos un recorrido en ferrocarril por las principales ciudades de la República China, que duro 15 días”.

Al término de este recorrido, la mitad de los delegados viajamos a Corea del Norte y los demás fueron a visitar Vietnam.

Al regreso de estos viajes, se organizo el retorno a nuestros países. Los chinos acordaron que el primer vuelo de retorno, saliéramos los latinoamericanos, los africanos y algunos delegados del Oriente Medio; los restantes, con 24 horas de diferencia, saldrían de Pekín; en este grupo regresarían casi todos los Europeos.

“Todos estábamos de acuerdo en la forma en cómo se había organizado el regreso, cuando repentinamente, algunos delegados venezolanos y colombianos, aduciendo que ellos no habían podido conocer la Muralla China, solicitaron el cambio de vuelos; es decir, el vuelo del día siguiente, en lugar de los latinoamericanos y africanos, saldrían los europeos, para utilizar el día y visitar la Muralla China y por la noche asistir a una función de la Opera de Pekín.

Esta propuesta suscito alguna contrariedad, sobre todo entre los delegados latinoamericanos que deseaban salir al día siguiente y por ello los chinos, queriendo resolver el problema tranquilamente, solicitaron que entre los mismos delegados latinoamericanos se votara si se aceptaba el cambio o no. Para esto los europeos opinaban que para ellos era lo mismo, salir un día o el otro”.

“Se voto el acuerdo de cederles el avión a los europeos y nosotros salir el 24 horas después, y así se hizo, ya oscureciendo llegamos a Moscú, que era una de las escalas de nuestro viaje hacia Praga; después de alojarnos en un hotel, cercano al aeropuerto, Ricardo Ramírez, el guatemalteco que nos había servido de guía y acompañante a los delegados latinoamericanos, nos propuso que nos alistáramos porque nos iba a llevar a conocer algo de la vida nocturna de Moscú; el, mientras iba al aeropuerto a hacer unas llamadas. La verdad era que andaba desesperado porque en el vuelo del día anterior había salido su novia, con la que estaba a punto de casar y de la cual casi no se separaba; ella era parte de la delegación checa”.

“Paso más de una hora y todos ya estábamos listos para la tour nocturna de Moscú y Ricardo no regresaba del aeropuerto; a mí se me ocurrió ir caminando rumbo al aeropuerto con la idea de encontrarlo. Y así fue, ya cerca del aeropuerto lo encontré recargado en un árbol, llorando desconsoladamente, al preguntarle sorprendido sobre qué es lo que le pasaba, volteo me abrazo y con un llanto incontenible me dijo: “¡Se mataron todos los compañeros!” el avión en el que había salido su novia y 96 delegados, se había estrellado a 40 minutos de Moscú y no se había encontrado ningún sobreviviente; cosas del destino. Llegamos a Praga de regreso; de ahí en adelante el viaje fue muy triste y dificultoso, todos queríamos regresar a nuestro lugar de origen, aquella gran felicidad durante casi tres meses, se torno en una inmensa tristeza al conocer aquella infausta noticia de la muerte de casi 100 compañeros de distintas partes del mundo, con los cuales convivimos e intercambiamos experiencias y con los que había, por nuestra condición de jóvenes, una gran comunión de ideales y esperanzas. Para los latinoamericanos, este hecho tubo especial impacto, pues no podíamos olvidar que aquel avión de la tragedia, estuvo asignado a nosotros y por dos votos de diferencia acordamos cederlo a los compañeros europeos, en esos momentos ya desaparecidos”.

“A Ricardo Ramírez ya nunca lo volví a ver. Durante algunos meses intercambie correspondencia con él en Praga. Después, nada supe; 38 años después tengo noticias sobre él”.

“En diciembre pasado se firma en la ciudad de México el Armisticio de la Guerra de Guerrillas Guatemaltecaque duraba ya 36 años, cuál no sería mi sorpresa al ver por televisión la ceremonia de la firma de la paz del conflicto guatemalteco y en donde, en primer plano, el comandante Rolando Morán, que no era otro sino Rolando Ramírez, estampaba su firma y pronunciaba un estremecedor discurso a nombre de la Guerrilla Guatemalteca. Otra vez presente el destino el destino ineluctable”.

Así termina este relato que podría titularse: ¿Por qué estoy aquí?;

por dos votos.

Sólo en sueños, Jaime Sabines

Sólo en sueños,
sólo en el otro mundo del sueño te consigo,
a ciertas horas,
cuando cierro puertas detrás de mí.

¡Con qué desprecio he visto a los que sueñan,
y ahora estoy preso en su sortilegio,
atrapado en su red!

¡Con qué morboso deleite te introduzco
en la casa abandonada,
y te amo mil veces
de la misma manera distinta!

Esos sitios que tú y yo conocemos
nos esperan todas las noches
como una vieja cama
y hay cosas en lo oscuro que nos sonríen.

Me gusta decirte lo de siempre
y mis manos adoran tu pelo
y te estrecho, poco a poco, hasta mi sangre.

Pequeña y dulce, te abrazas a mi abrazo,
y con mi mano en tu boca, te busco y te busco.

A veces lo recuerdo.
A veces sólo el cuerpo cansado me lo dice.

Al duro amanecer estás desvaneciéndote
y entre mis brazos sólo queda tu sombra.

Sed de ti, Pablo Neruda

Sed de ti me acosa en las noches hambrientas.

Trémula mano roja que hasta su vida se alza.


Ebria de sed, loca sed, sed de selva en sequía.

Sed de metal ardiendo, sed de raíces ávidas...


Por eso eres la sed y lo que ha de saciarla.

Cómo poder no amarte si he de amarte por eso.


Si ésa es la amarra cómo poder cortarla, cómo.

Cómo si hasta mis huesos tienen sed de tus huesos.


Sed de ti, guirnalda atroz y dulce.

Sed de ti que en las noches me muerde como un perro.


Los ojos tienen sed, para qué están tus ojos.

La boca tiene sed, para qué están tus besos.


El alma está incendiada de estas brasas que te aman.

El cuerpo incendio vivo que ha de quemar tu cuerpo.


De sed. Sed infinita. Sed que busca tu sed.

Y en ella se aniquila como el agua en el fuego.

je t'aime

Sé que hemos tenido diferencias, siento no haber estado más en contacto.


Lo crean o no, estuve intentando hacer todo mejor.


Sé que están enfadados. Espero me perdonen.


Para que salga bien, a veces tienes que hacer lo incorrecto.


A veces tienes que cometer un error para darte cuenta de cómo hacer bien las cosas.


Los errores son dolorosos pero son el único modo de averiguar quién eres realmente.


Ahora yo sé quién soy. Sé qué quiero.


Tengo al amor de mi vida. Ahora todo va a ser diferente.


Lo prometo. Desde este momento nada va a ser lo mismo.


Los quiero. Adiós.

Denny Duquette.

(Dolorosas pero con esperanza sus palabras).


Al final del día, todo lo que queremos es estar cerca de alguien. Así que eso de mantener distancia y pretender que no nos importa suena como una gran mentira. Entonces escogemos a quien queremos para estar cerca. Y cuando hemos elegido nos quedamos cerca. Quien sigue contigo al final del día... es a quien vale la pena tener.

Y claro, a veces cerca, puede ser demasiado cerca. Pero a veces, esa invasión del espacio personal es exactamente lo que necesitamos.

En algún momento, tienes que tomar una decisión. Las líneas no mantienen a los demás afuera, sino a ti adentro. Puedes pasarte la vida trazando líneas, o puedes vivir cruzándolas.

Si estás dispuesto a tomar la oportunidad, la vista desde el otro lado es espectacular.

De vez en cuando una persona puede sorprenderte.

Y de vez en cuando, incluso te puede dejar sin aliento.

Lo ideal sería tener una nueva forma de vivir y ver el mundo.

Pero lo más importante es recordar que entre todas las cosas hay algunas que realmente vale la pena mantener.